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Espetxeetan eman diren hainbat gertaerez informatu du Askatasunak
Askatasunak jakinarazi duenez, Gotzone Lopez de Luzuriagari gaixotasunagatik askatasun eskaera ukatu zioten berriro ere abenduaren 24an. Kepa Pikabea presoari aldiz, Auzitegi Goreneko doktrina aplikatu diote espetxe zigorra luzatuz. Azkenik, Lopez Antaren ama eta Gabi Saezen lagunak atxilotu egin zituzten bisitatzera joan zirenean gabonetako paketearen zati bat ustez lehergailua zelakoan.
Askatasuna
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02.01.08
Gaixo larriak
Lopez de Luzuriaga, Gotzone (Agurain. Jaen): Orain dela 15 egun ospitalerako irteera zeukan hitzartuta minbiziaren aurkako tratamendua jarraitzeko, baina polizia ez zen bere bila joan, eta galdu egin du berriz ere. Abuztutik ez du medikua ikusi. Berak min handiak ditu hanketan, batez ere hezurretan, belaunean. Espetxeko medikuak esaten dio normala dela, baina bera kezkatuta dago. Gaixotasunagatik askatasun eskaera ukatu diote berriz abenduaren 24an.
Auzitegi Goreneko doktrina
Kepa Pikabeari aplikatu berri diote (Ereñozu-Logroño). 22. presoa da doktrina hau aplikatu diotena eta beraz espetxe zigorra luzatu diote.
Gradignan
2007-12-15: Lopez Antaren ama eta Gabi Saezen lagunak atxilotu zituzten bisitazera joan zirenean, gabonetako paketearen zati bat ustez lehergailua ote zen nahasi zutelakoan (ikus testimonioa). Bisita egin ostean, euskal preso politikoak biluztu egin zituzten. X izpietatik pasa zizkieten gauza guztiak. Txabolora sartu zirenean, dena hankaz gora aurkitu zuten, miatzen aritu zirelako.
Ane Miren Ganboaren testigantza (Gabi Saez bilbotar presoaren neskalaguna):
El sábado pasado, día 15 de Diciembre, en la cárcel de Draguignan realizamos la visita a los presos Gabi Sáez Totorikaguena y Angel López Anta, la que firma abajo y Mila, madre del segundo. Entramos sin problemas a la visita y nos recogieron nuestros equipajes en una taquilla con llave, salvo el llamado paquete de navidad, para ellos colis de noel.
Aproximadamente a la mitad de la visita (son de 2 horas) me pidieron que acudiera para pesar el paquete y comprobar su contenido. Tampoco hubo ninguna dificultad con lo cuál reservé la bolsa que contenía todo ello junto con una neverita para recogerlo a la salida. Terminada la visita y al tratar de recuperar aquéllo comprobé que faltaba la bolsa vacía y pregunté por ella. Se trata de una bolsa de tela muy simple pero que en tiempos contenía (de fábrica) una especie de refuerzo al lado de las asas (podría ser una especie de regleta que con el tiempo se ha ido rompiendo pero continuaba dentro de la costura).
A modo de contestación me pidieron que pasara por una puerta y al otro lado estaba esperando un policía de paisano (creo que es el comisario del pueblo) quién me enseñaba un sobre de papel que contenía pedazos de la mencionada regleta que, en un principio, no reconocí pero inmediatamente supuse de qué se trataba. Los pedazos tenían una textura rígida y un color gris metalizado lo que parece ser les indujo a pensar que se trataba de material explosivo. Inmediatamente me esposaron y me introdujeron a un coche policial con dos gendarmes que pusieron la sirena y condujeron temerariamente por todo el pueblo, saltándose semáforos y jardines, hasta la comisaría.
Al salir observé a Mila que salía sin problemas de la cárcel pero una vez en comisaría vi que a ella también le llevaron (al salir le recogió el comisario en su coche). No me permitieron hablar con ella y me llevaron directamente al despacho del comisario. Me preguntó si entendía su idioma y le dije que sí. A partir de ese momento se dedicó a hablar por teléfono desaforadamente con diferentes lugares: la cárcel, los artificieros, etc. Le expliqué cuál era el origen de aquellos trozos y por fin pareció convencerse de que no era más que un plástico (tras morderlo, trocearlo más y acplicarle un mechero). En ningún momento a ninguna de las dos nos pidieron que firmáramos ningún papel y todo quedó, por mi parte, en que resolvieron que todo era una penosa confusión. Al salir, pues, me reuní con Mila que, a su vez, se encontraba muy confusa y alterada y me dijo que había tenido que ser atendida por una gendarme que le estuvo acompañando y le suministró agua para que pudiera superar el sofoco y ahogo que sufrió.
Una vez en la calle se recuperó afortunadamente y la cosa no tuvo mayor trascendencia. En total estuvimos retenidas cerca de una hora con el consiguiente riesgo y nerviosismo de pensar que perderíamos el tren de vuelta y no podríamos regresar ese día pero no fué así.
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